El que trabaja es digno de su alimento (Tema Biblico)

43
0

Mat 10:9-10 “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”.

Este es el principio establecido por Jesucristo para el sustento de los obreros de la mies. Luego el mismo hermano Pablo confirma, bajo la dirección del Espíritu Santo, esta verdad bíblica:

1Timoteo 5:17 “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
1Timoteo 5:18 Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario”.

¿Existe alguna contradicción cuando el Señor Jesucristo dice: “alimento” y Pablo cita: “salario”? Evidentemente que no, porque ambos expresan la misma idea, que el que trabaja es digno de su salario, es decir, de su comida, lo elemental para que viva austeramente desprovisto de los bienes materiales de este mundo que pueden llegar a transformarse en una carga, especialmente para los seguidores de Jesús.

EJEMPLO DE LA HISTORIA DE ISRAEL: El salario de los sacerdotes levitas era solamente su comida, los diezmos que el pueblo de Israel llevaba al Tabernáculo y posteriormente al Templo de Jerusalén para el sustento de los sacerdotes que estaban dedicados a esa labor. SIEMPRE el diezmo debía ser entregado en productos: trigo, vino, aceite, animales, etc.,únicamente su comida. Todo lo cual era guardado en el “alfolí”, que era una gran pieza que estaba en el templo y que servía de bodega para almacenar el diezmo, porque era para suplir las necesidades para el sustento diario de los sacerdotes, jamás para que éstos obtuvieran bienes terrenales.

Esto es lo que se aprecia claramente cuando Jesucristo envía a los setenta a predicar y les reitera, Lc.10:2, 7-8 “Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante”.

Entonces ¿Por qué hoy solamente citan que “el obrero es digno de su salario” y omiten intencionalmente las palabras textuales del Señor? ¿”Su alimento”? La razón es muy simple, porque tuercen lo que ha dicho el Señor, que el siervo es digno de su comida, su alimento, y solamente quieren referirse “al salario”, para poder incluir todas las demás añadiduras que hoy han introducido como legítimas de los “siervos del Señor”, que en la mayoría de los casos son una burla de lo que realmente ha dicho el Señor, la comida, las necesidades básicas.

Lo que estamos siendo testigos en nuestros días, que hacen aquellos que se autodenominan “siervos del Señor”, es un insulto a nuestra inteligencia y una burla a la Palabra del Señor, quien dijo categóricamente:“No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento”.

Porque todos sabemos perfectamente que los supuestos pastores son los que económicamente mejor viven que toda de su congregación, y esto haciendo precisamente lo contrario a lo que el Señor ha ordenado. Desobedeciendo a la Palabra de Jesús han acumulado dinero y bienes personales, con el agravante de no haber trabajado para ello.

La inmensa mayoría de estos “siervos” han elevado notablemente su estilo de vida cuando se dedicaron “a la obra del Señor”. Han logrado (contradiciendo lo ordenado por el Señor precisamente para ellos), han acumulado bienes y dinero que antes no poseían, tal es así, que esta actitud inconsecuente con la Palabra de Dios, ha despertado la codicia de muchos otros imitadores que han visto en esta forma de vida una importante fuente de ingresos, mayormente por el poder y la facilidad con que se obtiene. Hoy no se trata de tomar la cruz de Cristo cada día y seguir al Señor (Lc.9:23), sufrir penalidades, privaciones, persecuciones y cárceles; sino de cada día centralizar mayor poder y más bienes de este mundo.

Aunque el Señor ha ordenado a todos los creyentes, especialmente a los líderes quienes deberían destacar por sus cualidades y obediencia a la Palabra de Dios:
Mateo 6:19 “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
Mateo 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan”.

Al decir que sean tenidos por dignos de doble honor, obviamente que se está refiriendo a los líderes, que además de su labor de ancianos o pastores, también se dedican a la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios. Para aquellos que cumplen esa doble tarea, pide el Señor que la iglesia les entregue un doble honor, mayor aprecio, no un doble sueldo.

No hemos de perder de vista en el contexto que está dicho, porque Pablo solamente cita una parte de lo expresado por el Señor Jesucristo, quién ha dicho:

Mateo 10:9-10 “No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos; ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento“.

El concepto indicado por el Señor Jesucristo, en lo referente al sustento de los siervos que se dedican a la obra de Dios, es que no se provean de oro, plata, ni de dos túnicas, ni de ningún bien material. Porque aquello indispensable para su sustento, como es el alimento, debe ser provisto por la iglesia si es necesario; pero de ninguna manera autoriza los excesos que nos tienen acostumbrados los pastores que actúan sin temor de Dios en nuestros días.

No está diciendo lo que hoy se enseña y exige en muchos lugares, que la iglesia debe proveer al pastor lo mejor, la mejor casa, el mejor automóvil, viajes de “turismo cristiano” para visitar otros lugares y hasta en el extranjero, donde se hospedan en lujosos hoteles y viajan en primera clase. Cada día son más los que se han transformado en empresarios, inversionistas de inmobiliarias y accionistas de la bolsa mercantil, todo esto con los recursos obtenidos en su “pastoreo”.

Jamás el Señor ha dicho lo que hoy piden los comerciantes de la fe, que ellos deben ser sustentados por la iglesia para vivir como reyes, porque dicen, para eso son hijos de reyes y no deben mostrar pobreza; el Señor solamente dijo: “el obrero es digno de su alimento” . Esta conducta se contradice abiertamente con el ejemplo que nos dejó el Señor Jesucristo, quien siendo efectivamente el Rey de reyes, escogió el hogar de un modesto carpintero para venir a este mundo y no el palacio de un rey.

Bajo una distorsión bíblica sin precedentes, los pastores son los que mejor estándar de vida han logrado en sus iglesias, y todo esto sin haber trabajado jamás por su propio sustento como Dios lo ordena para todo cristiano decente.

Quizás lo más denigrante es que todo lo que han obtenido, es gracias al sacrificio y esfuerzo desmedido de hermanos modestos que con muchas privaciones para sus propias familias, lo han entregado todo con mucha fe, pero con ingenuidad, para cumplir con las exigencias insaciables de estos personajes.

Esta escandalosa situación que hoy vemos en la mayoría de las iglesias, es condenada enfáticamente en la Palabra de Dios: 2Ts 3:10 “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”.

Si los pastores se sometieran a esta ordenanza de Dios, muchos de ellos no tendrían que gastar de los dineros santos que fueron donados para la obra de Dios, para hacer dietas especiales en su lucha contra la obesidad, que en la mayoría se hace evidente.

“Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”. Palabras muy solemnes, especialmente cuando provienen de un Dios Santo al cual decimos servir.

Judas 1:4,12 “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo desvergonzadamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados”.

Al decir: “se apacientan a sí mismos”, está indicando que son pastores. La versión Internacional traduce así: “Estos individuos son un peligro oculto: sin ningún respeto convierten en parrandas las fiestas de amor fraternal que ustedes celebran”.

Sin duda alguna que a éstos se refiere también la advertencia que nos hace la Palabra del Señor en Hch. 20:29 “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos”. 2Pe 2:3 “y por avaricia harán mercadería de vosotroscon palabras fingidas”.

Por este motivo Dios les otorga el calificativo de “Traficantes de almas” Ap. 18:11 “Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías; mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas,…almas de hombres”.

La Palabra de Dios condena contundentemente a estos que andan desordenadamente:

2 Tesalonicenses 3:10 “Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma
2 Tesalonicenses 3:11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente

1 Tesalonicenses 4:11 y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado”.

Con cuanta autoridad podía decir el hermano Pablo esta exhortación bajo la dirección del Espíritu Santo, porque él conquistó con la poderosa Palabra de Dios, el Medio Oriente, Europa, Asia y el Norte de África, y todo esto sin disponer de los medios modernos y costosos que hoy usan y abusan aquellos que hoy dicen ser “siervos de Dios”.

Pablo hizo todo ese tremendo trabajo, dependiendo únicamente del poder de Dios y no del bolsillo de los hnos. Podía decir y exhortar con mucha dignidad:

Hechos 20:33 “Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.
Hechos 20:34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido”.

Hechos 18:3 “y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas”.

1 Tesalonicenses 2:9 “Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.

Esta misma verdad les recuerda en su segunda epístola, que nunca había comido de balde el pan de nadie, sino que con mucha dignidad reitera que había trabajado con sus propias manos para no ser carga de nadie. 2Tes.3:8 “ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros”.

El hermano Pablo, que provenía de una familia acomodada, que había sido fariseo de fariseos como él mismo se definió, sirvió como militar bajo el poderoso ejército romano, pero cuando aceptó al Señor Jesucristo como su Salvador y Señor, no consideró una humillación trabajar con sus manos para su sustento, sino que con mucho orgullo dice que “estas manos me han servido” y trabajó en su oficio haciendo tiendas.

Sin embargo muchos de los que en la iglesia dicen servir al Señor, jamás han tenido la responsabilidad de trabajar por su propio sustento y el de sus familias. ¿Cómo van a poder entender y aconsejar a un hermano?.do ilegalmente de EstudiosMaranatha.com

¿Por qué el hermano Pablo, que predicó en varios continentes, pudo trabajar por su sustento, y los pastores modernos no lo hacen?

La gran excusa que presentan es que no podrían dedicarse a la obra del Señor, si además tuvieran que trabajar por su propio sustento. Pero la pregunta se mantiene ¿Por qué no? ¿Acaso Pablo, con menos recursos no pudo hacerlo exitosamente en una extensión geográfica mucho más grande? ¿O alguien se atreve a poner en duda el éxito de la obra que realizó Pablo? Personalmente sé que se puede, aunque la vida no es tan fácil como ellos están acostumbrados.

Un abismo insondable separa la moral y honorabilidad incorruptible del apóstol, con la de los mercaderes de la fe de nuestros días; quienes sin ningún temor de Dios, se atreven a pedir dinero públicamente por las radioemisoras, canales de TV y hasta por medio de Internet a todo el mundo, transformando al Señor de la gloria en un miserable limosnero.

Y este proceder impropio de un verdadero hijo de Dios, se ve agravado por el delito de que en muchos casos, todo el dinero recaudado está en cuentas bancarias a sus nombres personales, hay algunos pastores que fueron sorprendidos en hechos inmorales y expulsados de sus iglesias, pero se llevaron con ellos todo el dinero que pertenecía a la congregación, para luego instalarse con el mismo “negocio” (iglesia) en otro sitio.

Los que se han dedicado al negocio del “pastoreo”, insisten que no tendrían tiempo para visitar a los hnos. ni para preparar sus mensajes. Cuando la realidad es conocida por todos, que visitan únicamente a sus amigos y a los buenos “diezmadores”; y en cuanto al tiempo necesario para la predicación, existen algunos de ellos que practican hasta la inmoralidad de copiarlos textualmente desde Internet, a pesar de que no trabajan.

La raíz de todos los males, es como dijo el Señor, el amor al dinero, Muchos de estos males aceptados por las iglesias modernas, son el resultado de no haber obedecido a otros principios básicos que el Señor ordenó. Un mal arrastra otro mal, es como una bola de nieve que se precipita por la montaña de la desobediencia.

Si hubieran obedecido el método establecido por Dios en cuanto a participar de una sola copa y de un solo pan para la Cena del Señor como ordena la Biblia, el tamaño de las iglesias locales sería regulado automáticamente de acuerdo al corazón de Dios, y no al de los hombres como ocurre hoy en día.

Serían realmente una manada pequeña, pero donde el Señor estaría en medio de ellos (Mat 18:20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos), y cada uno podría ejercitar sus dones espirituales. Pero han preferido escoger el camino de los romanistas y establecer grandes “catedrales” donde la mayoría ni se conocen entre ellos.

La práctica de congregarse en un solo gran local, no aparece hasta el siglo IV cuando nace la iglesia católica con Constantino, quién le regaló varios templos de diferentes divinidades paganas que adoraban en el imperio, para instituir esa nueva religión del Estado, donde él era la cabeza y divinidad máxima.

Cuanta necesidad tenemos de volver a la sencillez del cristianismo bíblico, sacudirnos del polvo de iniquidad y corrupción que está sofocando a a las iglesias; salir del sistema humano que está globalizando todo, incluyendo el pecado y fermentando las prácticas del mundo dentro de lo que debería ser la casa de Dios.

Los cristianos, especialmente los que trabajamos en Su servicio, no vamos a ser recompensados por el Señor debido a la fastuosidad y grandeza de la iglesia local donde servimos, sino por nuestra fidelidad y consagración, por nuestra honradez y consecuencia con el ejemplo establecido en Su Palabra.

Mat 7:22 “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Mat 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

Que el Señor nos haga más conscientes que estamos para servir en los negocios que pertenecen al Dios Santo de la gloria, y que no son nuestros. Basta de seguir transformando la casa de Dios en cueva de ladrones.

Dejar un Comentario

¡Sé el primero en comentar!

notificar de
wpDiscuz